
PsicologÃa de la Navidad
PAZ
Esta semana almorzando con una amiga, me acordé de mi abuelo, Clifton Palmer. Yo lo recordaba como un hombre viejo, más bien austero, con el pelo gris espeso. Una vez, cuando yo era un niño, mis padres lo llevaron con nosotros en un viaje a Knoxville. Comimos en la cafeterÃa del centro de la ciudad, y durante la cena, mi abuelo fruncÃa el ceño por la habitación con una expresión de enojo en su rostro.
¿Qué pasa? Pregunté a mi madre. Él me respondió: “Hay un viejo por allá. Sigue mirándome sin sonreÃr.” Cuando se volvió mi madre para mirar, descubrimos que en la pared enfrente de él habÃa un espejo. Estaba mirándose a sà mismo, pensando que estaba mirando a otra persona.
Si pudiéramos vernos a nosotros mismos cada dÃa como nos ven los demás, ¿Cómo nos vemos? ¿Cómo nos ven los demás? ¿Irradiamos alegrÃa o tristeza?
Aquà encontramos la primera psicologÃa de la Navidad, una bendición que debemos notar con nosotros mismos; cuando nosotros mismos nos miramos al espejo, y es LA PAZ.

Otros Reportajes:
Enlaces Patrocinados
Los más comentados:
El valor del perdón (2)
Ser asertivo: ¿Qué es? (2)
Mobbing Laboral: ¿Qué es? (2)
Adolescencia: Una guÃa de supervivencia para padres (1)
Oxitocina: Una hormona que nos ayuda a ser más felices. (1)



Estás en:




