Hay un dicho que dice “lo prometido es deuda”. Haz sólo aquéllas promesas que sólo puedas mantener y cumplir.
Cuando prometes algo estás firmando un pacto con la otra persona, que sí o sí, debes cumplir. A veces caemos en la trampa de prometer sin pensarlo, para agradar en el momento, para quedar bien o para salir de un aprieto; pero si lo pensamos fríamente, no vamos a poder llegar a ese horario ni regalar tal obsequio ni acompañar a nuestro amigo a donde nos ha pedido. Por eso no prometas lo que no estás seguro de no poder cumplir. Puedes meterte en problemas por querer tener buenas intenciones. Para evitar quedarte sin palabras y responder con promesas, sigue los siguientes consejos.
• Cuando alguien te pida algo, tomate tu tiempo y piensa bien antes de decir algo. No permitas que te presionen y analiza la situación.
• No prometas por prometer o por quedar bien. Si no cumples con lo prometido será peor que si dices que no puedes o no quieres, o no te apetece.
• Sé consciente de tus posibilidades. No pretendas hacer todo. La mayorías de las personas tienen poco tiempo, por lo que sabrán entenderte.
• No resuelvas todo con una promesa. Enfrenta lo que te está pasando, sin utilizar como un recurso fácil para salir de un momento tenso.
• Ojo con prometerlo cosas a un niño o a tus hijos que después sabes que no puedes cumplir. Los niños pueden sentirse profundamente heridos o dejados de lado si no prometes con lo que cumples.

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